Verano

Ha llegado el verano y se ha colado en casa silenciosa e implacablemente. En un despiste, me ha susurrado que debía bajar el ritmo. Mirar alrededor y valorar lo que tengo. No he podido no hacerle caso. ¿Quién se subleva a la naturaleza? Y me ha gustado lo que he visto. He visto amor, he visto éxito, he visto familia, y me he visto a mi.

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No me gusta mirarme. Prefiero observar a los demás. Pero he visto esperanza en mi esta vez. La ilusión de que el camino está ahí y que no hay que tenerle miedo. Que no debo perderme en mil tareas absurdas, que no hay excusas. Que las mil razones que tengo para no salir de mi zona de confort, tienen mil respuestas que las rebaten.

Pero para eso hay que respirar. Hay que escuchar. Porque corriendo nadie es capaz de ver las señales. Porque si no dejamos espacio para lo bueno, lo bueno no cabe y explota. Y no vale sacudirse los restos de esa explosión y volver a tu casa, como si nada. Porque cada trocito que se te clava te ensombrece y esas sombras, de nuevo, te ciegan.

Hace muchos días que no publico. A veces hay que respirar. Y el verano está para eso.

1 Comment

  • Sofía
    17 julio, 2016
    reply

    Què gran reflexión!! Grandísima verdad eso de que a veces simplemente hay que respirar.
    Nos dejamos llevar y no disfrutamos de las cosas que realmente importan

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